Peligros de las dietas en niños y las etiquetas de los alimentos

Una dieta, básicamente, es el conjunto de alimentos que toma una persona de forma regular, es decir, lo que comemos. Sin embargo, también se utiliza la palabra dieta para referirse a el intento de perder peso a partir de reducir o limitar las calorías o alimentos que se consumen.

Para mantener un peso saludable hay que lograr un equilibrio entre las calorías ingeridas al comer y las quemadas para realizar actividad física y crecer de forma normal. Ingerir más calorías de las que se queman hace que acabes ganando peso, pudiendo llegar a tener sobrepeso u obesidad.

Si tienes sobrepeso u obesidad, las dietas NO son la solución y bajo ningún concepto los niños o adolescentes deben iniciar una dieta para bajar de peso sin consultar antes con un médico. El médico te puede decir que mantengas tu peso o que reduzcas la tasa de ganancia de peso, es decir, que reduzcas la cantidad de kilos que engordas al mes, pero sin interferir en tu crecimiento normal.

Las dietas en niños y adolescentes pueden generar otros problemas secundarios, como recuperar el peso perdido (e incluso más peso del perdido) en el momento en el que se deja o reducirse el ritmo al que el niño crece (aunque cuando dejan la dieta siguen creciendo con normalidad).

Entonces, si los niños no pueden ponerse a dieta, ¿qué pueden hacer? Muy sencillo, la mejor manera de prevenir y combatir la obesidad es comer de forma saludable y hacer ejercicio físico de forma moderada.

Actividad: ¿En casa miráis la etiqueta de la composición de los alimentos al hacer la compra? ¿Procuras elegir alimentos bajos en grasa, con poca sal, bajo en azúcares, etc? ¿En qué te fijas más de los alimentos cuando compras: ingredientes, alérgenos, composición, precio…? ¿Consideras clara la información del etiquetado? ¿Por qué?